martes, 20 de abril de 2010

bis

Da hartos motivos para querer matarse, el saber que hay cosas que no vuelven. Triste es como retumba el nombre de esos que no vuelven. Qué lindo era ser pendejo, cómo extraño entender lo justo y lo necesario. Añoro la ignorancia por elección, la ignorancia consciente.
Sonará a cliché dicho en voz alta pero, cómo quisiera volver el tiempo atrás. Pensar en "qué haré en 1 rato?", en lugar de planificar días, incluso meses antes, adónde voy a dirigir ésto a lo que a falta de mejor nombre, voy a llamar vida. Dónde quedó ese deseo de vivir el día a día? O, más triste todavía, dónde quedó ese espíritu de libertad que me robó mi entorno? Si, voy a echar la culpa al entorno, que corrompió un alma que estaba decidida a volar y terminó por cortarle las alas.
Por pensar en mi mañana me vivo olvidando de mi hoy. Y después termino con, "da que pensar el verte a vos, consciencia, arrodillada sin motivo aparente, da que pensar el verte volver, arrepentida después de una larga sesión de meses de ausencia, y que ahora vengas a pedir estos disparates".
Ojalá tenga esta noche un sueño en el que vuelva a tener un día de mi querido 98, con esos buenos 7, y pueda mañana despertarme con una sonrisa dibujada en mi rostro, agradeciendo a vaya saber quién, por haberme regalado un día más de los mejores momentos de mi vida.

lunes, 12 de abril de 2010

Te encontré sentada en banco llorando. Entré en mis cabales cuando reparé en el ruido de vidrios rotos. Vidrios que caían uno a uno haciéndose añicos, a medida que tocaban el suelo y yo ahí.. mirando el desmoronarse de todo un plan, y sin encontrar (no hay peor ciego que quien no quiere ver) solución alguna que estuviera a mi alcance.
En el principio todo estaba diseñado, desde las aristas hasta el mismo núcleo de lo que iba a ser mi relación con la vida pero, como todo mortal, me encontré sometido a la Fortuna; quien decidió darle una vuelta de tuerca más a la misma, para convertirla así en todo eso que no esperaba.
Pero Distinto no siempre es Malo, y de hecho en este caso el fruto resultó ser todo lo contrario.
Quizá lo apropiado sea abrazar cada giro del destino, y acompañar a la corriente, en vez de tratar de dominar el caudal de este río.

sábado, 3 de abril de 2010

Fueron hacia donde se encontraba el hombre y le preguntaron cuál era el sentido de la vida.. el hombre no ofreció respuesta inmediata, sino que permaneció callado unos instantes, con una expresión insondable. Pasaron horas y seguían sin respuesta. Tanto agobio puso a los hermanos a pensar. Fue al amanecer cuando el menor de ellos giró sobre sus talones y se fue por donde había venido. Fue él, el único que comprendió que existe una diferencia entre conocer el camino, y transitarlo, que la vida no se trata de llegar a entenderla, sino más bien, trata del constante desencuentro y encuentro con la felicidad.. de entenderse uno mismo, de conocerse, de reír, de llorar, de amar, de odiar, de nacer, y también de morir. De ser persona hasta el punto en que persona se nos permita ser, y que quien determine esto último, no sea nadie más que nosotros mismos.

De acordarse más a menudo de lo atractivo que resulta ver esa película tapado hasta el cuello en un día gris, de lo bello de esa mujer a la que se ama, y de lo increíble de esa canción que no se gasta..
De lo terrible de un cigarrillo, de la amistad de quienes comparten un porrón, del éxtasis de bailar, de
la amargura que genera la impotencia de llorar sin motivo aparente.

De tomarte algún momento, de alguna noche, de algún día, para subir a tu terraza y mirar el cielo, y preguntarte una vez más, por qué carajo naciste siendo persona y no caracol. Y preguntarte también quién carajo nos puso acá, y habrá puesto a alguien más en algún otro lado!? Y maravillarte con la idea de que quizá haya algún otro boludito sentado en alguna de las tres Marías haciéndose exactamente la misma pregunta.

Trata la vida, opino yo desde mi humilde lugar, de entender que ningún gato negro ni ninguna escalera, podrían jamás determinar nuestra fortuna. Pues es desdichado aquel que con desdicha se trata. Es estúpido aquel que estupideces hace. Es feliz aquel que no pregunta por qué.