domingo, 9 de agosto de 2009

A mis amigos - Discurso 2010 colación?

Empiezo a hacer la digestión de este viaje y, finalmente, caigo en la realidad de su verdadero significado.
Tristemente debo admitir que ahora sí conozco el porqué de las lágrimas en el medio de los boliches, que parecían brotar de la nada.



Para todo aquel que se preguntaba "qué hace el Laucha llorando en el medio de Cerebro?"; Yo tengo la respuesta.
Me siento hoy a escribir para explicarles que fue él, quien primero descubrió lo efímero que resulta todo aquello que nos atrae. Fue él, quien primero cayó en la cuenta de que todo cambia, todo se transforma, todo se termina. Y no para mejor.
Por favor, no nos vengan con sus mentiras de "se cierra una puerta y se abre otra". Ese consuelo barato no nos va a servir, porque lo que nos tocó vivir en estos últimos años fue, sin lugar a dudas, lo mejor. O al menos eso es lo que siento hoy, y en definitiva es lo que cuenta.



Lautaro en este viaje, irónicamente, fue el único que estuvo de cara todo el tiempo, el único que no se dejó seducir enteramente por los atractivos de la nieve, la joda y el alcohol. Y me encantaría equivocarme, créanme, pero tengo la firme convicción, la certeza indiscutible, de que no es así.
Fuiste vos, Laucha, el más desacatado de todos nosotros; el único que con sólo una lágrima supo ponerme los pies en la tierra en cada noche. Los momentos de intercambios de miradas cómplices, en los que sin necesidad de palabras supimos decirnos "Si amigo; no me olvido de que vamos con los segundos contados... pero sigamos bailando, disimulemos". Eran esos los instantes en que te amaba y te odiaba.



Una vez más, como tantas veces ya lo hice, voy a pedir que no me malentiendan, no pido Volver -
muy por el contrario, pido que jamás, jamás nos olvidemos de lo que sentimos hoy, nostalgia pura, limpia, en bruto. Nostalgia nacida a raiz de algo que aún no conluye y, sin embargo, ya palpitamos que el libro se está cerrando.
No pido que dicho libro no se cierre; entiendo que toda etapa debe terminar - Pido que no me molesten mientras quiera desahogarme. Pido espacio.



Fueron, Son y Serán lo mejor que me pasó, la mejor droga para los constantes baldazos de agua fría, la mejor anestesia para el dolor que está aún por llegar.
Brindo porque no se nos olvide.



Tengo mucho que agregar, y pocas ganas de hacerlo.
Se acerca la hora de cortar las amarras.

Gracias por tanto.