jueves, 27 de septiembre de 2012

No pensar, en magnitudes largas ni proyecciones infinitas.Como primer paso sentir un órgano cuya importancia fue discutida desde el inicio de la historia de la filosofía  aunque eso no es lo que lo convoca al texto, es un órgano que nunca nos molestamos en sentir, en tocar, en ver, abrir, y esto se debe a su fragilidad. 
Hablamos del ojo. 
Cerramos los parpados y nos concentramos en Sentir los ojos. Visualizamos su textura en completas formas. Aprovechamos que tenemos dos, para tocar uno de ellos, apretarlo, pellizcarlo y rasguñarlo. 
El ojo que quede intacto va a ser el izquierdo, y si bien es el que mas ve, es también el menos objetivo. 
Vamos a tener que aprender a afinar nuestra visión en orden a la común convención de los hechos. 
Al abrir este parpado izquierdo que esta aún sano, vamos a ver el borde de nuestra nariz hacia el lado derecho, y el resto de la imagen van a ser puras subjetividades en las que confiar, jamas deberíamos. 
Vamos a hacer foco, primero en aquellas cosas que tenemos lejos, y luego en aquellas mas cercanas. 
Éstas ultimas, si bien van a ser las que mas definidas se vean, van a ser también las mas difíciles de comprender. No es lo mismo estudiar el comunismo cubano, que ser cubano y parte del comunismo. La comprensión de los hechos se va a ver distorsionada. Por algo existe una clase anteojos para ver de cerca, y muy por el contrario, otra clase para ver de lejos. Sucede que algunas personas tienen problemas para especificar, y otras para generalizar respectivamente.