
En el Great Gathering, una vez allí todos sus invitados, fue Dios quien, luego de unas copas, confesó su mas grandiosa idea.
- Inventé un juego, en el que quien sea el mas desalmado, codicioso y lujurioso, gana. - Fue allí cuando Lu decidió comenzar a prestar atención a lo que el normalmente aburrido y poco innovador Señor Todopoderoso tenía para decir.
- Se llama vida. - Agregó Dios.
- Reglas? - Preguntó el ávido Lu.
- No hay, cero justicia kármica.