Vuelo enfermo de vuelta al momento en que nada importaba y mucho menos preocupaba, sigo ignorando la razón del constante descargar de ideas, de la estúpida necesidad de mostrar lo débil que no dejé de ser. Sigo ignorando el torbellino en que se convirtió todo y me detengo a mirar ese detalle que tantas veces me hizo feliz, esa lata en mi cajón, que jamás abro y sin embargo, allí me siguen esperando las emociones que siguen intactas a pesar del transcurso de los años. Muchas cosas me dejaron y a muchas otras las dejé, crecer no agrada a nadie y menos a quien sigue sintiéndose pequeño, a quien no quiere cambiar bicicleta por auto, ni leche por té. Hoy más cerca que nunca de cortar las amarras. Tan lejos como siempre de sentirme listo.
Después de tanta "alegría" estarán quienes se pregunten que es lo que me mantiene feliz, o al menos vivo. La respuesta me sacudió también desde el recuerdo.. es que de chiquito también me enseñaron que siempre todo va a estar bien.
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